
Parrilli y el PJ familiar: décadas de poder, clientelismo y traiciones internas
Esmeralda LopezLa presentación de un proyecto para modernizar la afiliación y desafiliación partidaria volvió a poner en escena una de las mayores contradicciones del peronismo neuquino. La iniciativa pertenece a Lorena Parrilli, diputada de Unión por la Patria e integrante de una familia que durante décadas ocupó cargos de poder dentro del PJ y del Estado. Para sus críticos, detrás del discurso de apertura y participación aparece una historia marcada por el clientelismo político, el personalismo y la concentración familiar del poder.
El principal referente de ese entramado es Oscar Parrilli, padre y mentor político de la legisladora. Durante años fue señalado como uno de los dirigentes que obstaculizó las internas del PJ neuquino para conservar el control de la estructura y garantizar espacios para familiares, amigos y dirigentes de confianza. Su trayectoria política fue extensa y lo llevó a ocupar cargos nacionales de relevancia durante la etapa kirchnerista, incluso al frente de los servicios de Inteligencia.
La construcción política alrededor del apellido Parrilli no se limitó a Oscar. Lorena Parrilli es diputada provincial, mientras que Nancy Parrilli, hermana del dirigente, también ocupó cargos legislativos. La continuidad familiar es uno de los elementos que alimentan las críticas contra un modelo donde, según sus detractores, el partido terminó funcionando como una herramienta al servicio de un proyecto personal y familiar.
La interna más reciente del PJ de Neuquén profundizó esa percepción. El candidato promovido por el sector de Parrilli perdió la elección por los cargos de conducción, pero posteriormente se produjo una maniobra política que terminó debilitando al sector ganador. La vicepresidenta partidaria rompió con Asaad y la crisis terminó desplazándolo de la conducción efectiva, en un episodio que fue interpretado como un golpe interno contra la voluntad expresada por los afiliados.
Ese conflicto terminó de consolidar una imagen de decadencia dentro del peronismo provincial. Con Asaad existía, al menos, la posibilidad de iniciar una etapa diferente y recuperar un partido debilitado. Sin embargo, la intervención del parrillismo volvió a colocar las disputas personales y sectoriales por encima de cualquier intento de reconstrucción. Para sus críticos, se trató de una nueva traición al PJ y a sus afiliados.
En ese contexto, la propuesta de Lorena Parrilli para crear el Sistema de Afiliación y Desafiliación Libre y Digitaladquiere una fuerte carga política. El proyecto plantea eliminar barreras burocráticas y facilitar la participación, pero la pregunta inevitable es si el problema del PJ neuquino fue alguna vez la falta de tecnología. Para quienes cuestionan al parrillismo, el verdadero obstáculo fue otro: una conducción basada durante años en el control de las estructuras, el reparto de poder entre cercanos y la prioridad permanente de la familia sobre el partido.




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