Con las Taser, la seguridad entra en una nueva etapa


A las inversiones récord y la mayor presencia policial, se suman armas no letales que tienen gran aceptación en la sociedad.
02 de marzo de 2026Esmeralda LopezEsmeralda Lopez

La inminente incorporación de pistolas Taser para la Policía de Neuquén no es un hecho aislado ni una medida efectista: es la síntesis de un giro profundo en la política de seguridad provincial. Después de años marcados por la escasez de recursos y la falta de planificación, el gobernador Rolando Figueroa puso el foco en la prevención, la presencia territorial y la profesionalización de las fuerzas. En dos años logró un cambio que era impensado. Y ahora se suma la incorporación de esta tecnología que tiene gran aceptación en la comunidad.


Desde que asumió Figueroa, el discurso de prioridades dejó de ser retórico para traducirse en acciones concretas. La compra de dispositivos Taser, cámaras corporales y equipamiento complementario no solo apunta a reforzar la capacidad de intervención, sino también a ordenar procedimientos y dotar de herramientas modernas a quienes están en la primera línea del combate contra el delito. No es un detalle menor que esta decisión se haya anunciado en la apertura de sesiones legislativas: se trata de un mensaje institucional, no de un parche coyuntural.


El contraste con la etapa final del gobierno de Omar Gutiérrez es inevitable. Aquellos años estuvieron signados por la desinversión, la pérdida de presencia policial en las calles y una sensación de abandono que se tradujo en mayor vulnerabilidad social. Hoy, en apenas dos años, el escenario es otro: más efectivos patrullando, mayor coordinación operativa y un Estado que vuelve a ocupar el espacio que había cedido.


Los resultados comienzan a reflejarse en los indicadores. La baja en los índices delictivos no responde a un milagro estadístico, sino a una política sostenida de refuerzo logístico, capacitación permanente y planificación territorial. En ese marco, las Taser se integran como una herramienta más dentro de un esquema que busca reducir riesgos tanto para los ciudadanos como para los propios agentes.


La reglamentación que autoriza su uso no es un trámite menor. Protocolos de actuación, límites claros y capacitaciones específicas forman parte del paquete que acompaña la compra.


La llegada de las Taser es apenas la punta visible de una política más amplia que rompió con la lógica de la resignación. Neuquén pasó, en tiempo récord, de administrar carencias a planificar con recursos. El desafío ahora será sostener ese rumbo y evitar que la seguridad vuelva a ser rehén de ciclos políticos. Por lo pronto, la señal es inequívoca: la inversión sin precedentes y la presencia efectiva en las calles marcaron un antes y un después en la forma de enfrentar el delito.

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